Fresa Kiwi

Fresa Kiwi

$ 4,500.00
Precio de oferta  $ 4,500.00 Precio habitual 
Ir directamente a la información del producto
Fresa Kiwi

Fresa Kiwi

Orizaba 24

$ 4,500.00
Precio de oferta  $ 4,500.00 Precio habitual 

MXN

Obra original | Hecha por manos mexicanas

PIEZA ÚNICA

Técnica mixta sobre lienzo.

Alto: 60 cm
Largo: 60 cm

Fresa Kiwi surge en un momento donde todo avanza, pero nada parece dirigirse a algún lugar. La vida se vuelve recta, repetitiva, casi mecánica. No hay una tragedia evidente, solo una sensación persistente de vacío, como si los días se deslizaran unos sobre otros sin dejar marca.

El fondo rosa no es alegre. Es un color forzado, saturado, que intenta simular vitalidad mientras se agrieta con manchas grises y trazos bruscos. Ahí vive la contradicción: querer sentir algo distinto cuando por dentro todo se percibe plano, cansado, detenido. El fondo no acompaña al personaje; lo presiona.

Los objetos y símbolos dispersos —líneas, marcas y letras incompletas— funcionan como restos de pensamiento. Ideas que aparecen y desaparecen, propósitos a medio formular, ruido mental que no se ordena. No construyen un discurso claro: interrumpen, como los pensamientos intrusivos que insisten cuando todo parece ir en piloto automático.

El rostro es el núcleo de la obra. Los ojos tachados no miran hacia afuera; se repliegan. Hay una negación del presente, pero también un cansancio profundo de observar siempre lo mismo. La boca rígida, casi sellada, no expresa enojo ni una tristeza abierta: expresa agotamiento emocional. Es el gesto de quien sigue existiendo aun cuando la motivación se ha diluido.

La figura, compacta y encerrada en sí misma, transmite evolución sin celebración. Ya no es la misma que al inicio del año, pero el cambio no se siente luminoso, sino silencioso. Crecer aquí no es avanzar: es resistir el desgaste. Hay soledad en el cuerpo, una nostalgia suave propia de los cierres de ciclo, de fechas que invitan a mirar atrás y medir lo que quedó inconcluso.

Retratar a otro se vuelve entonces un acto íntimo: no para describirlo, sino para acompañar el propio aislamiento. Pintar es una forma de no quedarse solo con la mente, de darle rostro a aquello que pesa y aún no tiene nombre.

Fresa Kiwi no habla de colapso. Habla de un estancamiento lento, de pensamientos que erosionan, de una transformación que ocurre sin aplausos. Es la imagen de alguien que sigue aquí, incluso cuando todo parece no tener sentido.

3, 6, 9 y 12 meses sin intereses. Plazos sujetos al monto mínimo de compra.

Tienes 7 días desde que recibes la obra para devolverla. Si no es para ti, te ayudamos con el proceso de devolución.

Esta pieza forma parte del crecimiento de un artista emergente y tu compra impulsa su carrera.

Esta obra incluye certificado de autenticidad digital.

Seguimiento 24/7 de tu obra. Rastrea el progreso de tu envío.

Datos siempre protegidos.

Política de reembolso

También podría gustarte